Confusión. Nono.
No lo hagamos rimar con desazón no. Rimas baratas bajo la noche que recién
empieza. Confusión fiebre de amargo sentir bajo el vaso. La técnica de
sobrevivir bajo la botella. Nono. No hagamos rimar con desazón. Esa materia
estática i cinética de la noche me subleva sobre la catarata de los sueños
añejos. La catarata. Rata. Sorbe un vaso de vino sorbe. Cesó la nave en su
viaje hacia la mañana, su viaje de horas apenas. Censé las sonrisas al amanecer
pero todas muertas desde el crepúsculo del alba. La mañana tibia sabe a lo que
siempre está frío. La verdad renace sobre el techo de paja y el cielorraso de
machimbre de pino berreta. Soltá la fiebre liberá la fiebre. Ya no hay balcón
que deje entrar tanto oxígeno. Ya no sé en qué calle me encontraba con ella
para coger durante toda la noche. Ya no sé en qué calle el día se despedía
mientras ejercíamos la drogadicción ya no sé.
Suelto
suelto la lata. La lata cae sobre la calle, la pisa una bicicleta y se pincha
la rueda. Premoniciones de una noche que va a terminar sin empezar. Premoniciones
de una pastilla que te hace despertar a las cinco de la mañana y aunque el
fernet las pastillas la soledad la compañía la noche está perdida el opúsculo
del ocaso del alba. Siente la fiebre que la dejan soltar que la dejan flotar. Ya
no siente nada la sensación. Sexo. Sexo sexo. Mío tuyo. El mío tuyo el tuyo mío horrible. Sanación sanación . El
crepúsculo del opúsculo del alba en el atardecer de las cinco y pico de la
mañana. Mañana seremos lo mismo porque mañana es hoy es tomar el bondi a las tres
de la tarde domingo y la melancolía a flor de piel la melancolía que explota la
melancolía de la tarde ya tan cerca ya más cerca del atardecer que de la
consciencia. Ya más ya más jamás.
Jamás otra
vuelta de tuerca ya más no pastillas ya más no sexo en el sillón ya más no
sonrisas ya más. Alfabetizar la tristeza para que sienta la verdadera razón de
la melancolía que no existe pero se la cree. Ah, ah. Placer de las noches que
pasaron, solo que pasen sirve para evaluarlas y soñarlas y sentirlas porque
estaba todo muy mal para sentir algo pero autómatas felices autómatas felices. Las
sensaciones del opúsculo del ocaso al amanecer en la niebla, en toda la niebla
que puede haber en enero en buenos aires. En toda la niebla que puede haber en
toda la sobriedad del cítrico el sábado a la noche cuánto podría ser. Ah, ah. No
sabemos por qué las palabras van una tras otra. Por qué Nietzsche sabe que no
hay que rendirse a la seducción de las palabras. Por qué no, forro. Por qué no.
Toda descuajeringada
toda desgajada toda sulfurada eras lo mejor de la noche querida insignia de la
mañana. Por qué amanece tan temprano cuando es mejor que sea la noche larga
como como.
Ah vos tenías tenés respuesta a todo. Es tan
divertido saberlo y no saberlo saber que está y poder resistirse. Es tan
divertido.
El que
manejaba ese colectivo a las tres de la tarde se habría acostado a las
tres de la mañana estoy preguntando. Será que somos lo mismo en todos lados
estoy preguntando. Será. Todo lo que pueda ser merece un respeto porque no todo
va a ser no dejaremos que todo sea no debemos. No todo debe ser. Hay que luchar
constantemente contra lo que no debe ser porque fluir es poético pero hay que
pelear todo el tiempo.
Ah confusión
gracias mañana gracias hoy gracias mañana. No sabés lo que es la melancolía el
domingo a las ocho de la noche pero te acompaño porque ya la olvidé así sin
comas sin respirar sin lentitud todo a velocidad todo al compás del pensar no
tomo nunca más hasta las nueve todo todo me tomo todo.
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