miércoles, 28 de junio de 2017

Paisajismo

El cielo azul, en toda su negritud, va soltando sus estrellas en arpegio. Una silueta de luna perfecta se fue erigiendo desde el mediodía. La astucia del viento roba polvos brillantes de la tierra. Por ahí se ve, a lo lejos, alguna luz mala que grita por su propio cielo. Apenas se tantea un camino escondido entre pajonales secos que lloran a los cactus por un poco de agua. Ningún agua, ninguna rana. Solo alguna que otra cigarra eterna con su canto eterno que calla al acercarse. Se vence al viento la poca vegetación yerma. Pasan las nubes como cardúmenes escapando de algún pez. El frío endurece cada paso y florecen pieses de hielo seco. Humeantes bocas inspiran y expiran un espíritu para cada bocanada. Sangrías largas entre pensamientos y palabras. Si tan solo hubiera por lo menos aunque sea una flor, cualquier flor, para saciarse de néctar, de pétalos, de tallos, de aroma, de algo. O para vaciarse al fin. Vaciarse al fin. Vaciarse.

No hace mecha la mañana, aún. Se alarga la impaciencia, se ensancha, se profundiza, se huele, se vibra.


Pero prefiero morir en el paisaje.

miércoles, 21 de junio de 2017

Suelo

Cuando estaba sobre el techo vi la tentación de saltar, la tentación de saltar como si no hubiera hoy ni mañana. Ah, sí. La tentación de sorber un poco de, sorber un poco de. Ah, sí. Trepé desde el piso a la medianera, de la medianera tuve que dar un salto bastante largo, por encima de la media sombra. Caí sobre un techito de chapa y de ahí estiré los brazos y llegué al borde de la terraza. Todo bien despacito para que alguien me frene, pero no. Parecía todo adelantado y ya en la cornisa todo era cámara lenta. Caí en cámara lenta. Tenía la tentación o la sensación o la mente muerta de tanto sorber el frío que me tomaba todo, me tomaba las manos, me tomaba las piernas los ojos los labios. El frío me tomaba en serio y me acompañaba. La brisa leve que daba sobre mi espalda iba aumentando, iba aumentando aumentando. Me balancié. En mi cuerpo inclinado el pecho se iba adelantando, ya atraído por la gravedad. Que caigo que no caigo que me tiro que me esfuerzo que no escucho todavía ninguna voz que me diga pará. Salté. Solté. Solé. Que me digan lo que mi alma gritó mientras volaba, que sus gritos eran grandes como con quince cuadras de ancho y quince cuadras de largo. Y la profundidad era más que llegar a cada pecho. Que me muero dijeron mis labios, que me vuelo dijo mi espacio. Amalaya. 

Precisiones

Todo. Todo el tiempo. Toda la plata. Toda el hambre. Todo el tiempo. Toda la sed. Todo el poder. Toda la ira. Toda la tarde. Toda la inquietud. Toda la mañana. Toda la noche. Toda la paz.

Alguna idea. Alguna noticia. Alguna remera. Algún gato. Alguna sensación. Alguna materia. Alguna alucinación. Algún átomo. Alguna alucinación. Alguna alucinación.

Ninguna herramienta. Ninguna razón. Ninguna alternativa. Ninguna educación. Ninguna reseña. Ningún material. Ningún ninguneo. Ninguna atención. Ningún alba.

Siempre la sonrisa. Siempre la sorna. Siempre el ocaso. Siempre la rabia. Siempre la siembra. Siempre la cosecha. Siempre el frío. Siempre la intensidad. Siempre fiebre. Siempre la fiebre. Siempre el tren. Siempre. Siempre el óxido.

Nunca la risa. Nunca la visión. Nunca la paciencia. Nunca la nuca. Nunca la disyuntiva. Nunca la disyuntiva. Nunca el reloj. Nunca el pensar. Nunca la tormenta. Nunca la ideología. Nunca la gripe. Nunca la serenidad. Nunca el árbol. Nunca la nuca. Nunca la sirena. Nunca.

Poca ambigüedad. Poca sanación. Poco cariño. Poco de todo. Poco le toco. Poco fondo. Poco prisma. Poca rabia. Poco ademán. Poco sonoro. Poco alérgico. Poco tanteo. Poca tristeza. Poco a la tarde. Poca madrugada. Poca alegría.

Exactamente así. Exacto. Exacto momento. Exacto lo tonto. Exacta la pesadilla. Exacto el salero. Exacto el destino. Exacto tacto. Exacto lo raro. Exacto. Y todo lo contrario. Ex acto. Éxodo exacto. Examen exacto. Temblor exacto. Exacto solamente.

Quizá saltar. Quizá el dormir. Quizá soltar. Quizá la enfermedad. Quizá las plantas. Quizá la brevedad. Quizá la simplicidad. Quizá tener. Quizá la forma. Quizá la oscuridad. Quizá electricidad. Quizá la biblioteca. Quizá la botella. Quizá el bosque. Quizá eso. Quizá la infancia. Quizá la infamia. Quizá es verdad. Quizá la senectud. Quizá antes. Quizá sobre todo.




miércoles, 7 de junio de 2017

Tumba

En ese momento apagué las palabras. Dije la luz. Todo fue todo. Todo fui. Todo mi ser, mi no ser, mi pasado mi futuro. Cuando pude, abrí la puerta hacia el patio. Encendí la luz, apreté las palabras para quedar en silencio con mi jadeo. Subí una escalera, bajé otra, volví al mismo patio. Solté una pregunta que sonó despacito: ¿y ahora?

Ubiqué mis zapatos pegados a unas macetas que había en un rincón. Salté sobre la nube que tenía más cerca. Corrí la cortina de luz y fui bajando de nuevo hasta el patio.

Cuándo o cuando fui sobre la tierra. Cuando o cuándo fui sobre el silencio. De tanta hambre, sueño con el estómago de la resurrección y la materia sobre la meseta de mi cuerpo. Siempre miro las veces que surco la vegetación de la noche y los animales que escapan de todo: de la luz, de las estrellas, de la luna, del atardecer y, con las más de las fuerzas, del amanecer.

Tengo una tumba en el bolsillo y una moneda en el cementerio, o sobre el féretro de la tierna esperanza de volver a la siembra de la imagen que sufre el fuego de la necesidad.