sábado, 29 de octubre de 2022

Y ahora qué

 

  Y ahora qué. Hay un gato tirado arriba de la mesa. Y ahora qué. Se evidencia lo que ya era evidente. Un naufragio entre las piedras. Una jaula entre las aves. Y ahora más. Sensaciones que no llegan a declararse. Absolución de antemano. Hago poesía con las manos pero, si tengo que pronunciar, pierdo. Lleno la casa de sonidos. Constantemente. En latín verbum dicere tiene el mismo sentido que verbum facere; decir la palabra es hacer la palabra.

Ansiedad

  Tengo tanta ansiedad que me da ansiedad hasta cuando escribo, me da ansiedad pensar en ponerme a escribir. Me obligo y ahí me doy cuenta de esto, de la ansiedad que tengo al escribir. Soy insondable hasta para mí, dije. Cuántos no se sentirán así. Hay una ansiedad primigenia. Pero esta mía es otra, esta mía la aplasta a la primigenia. Esta mía no es instinto, es mente. Es suficiente, y no me alcanza. Quiero más, busco más, encuentro más, exagero, exagero para terminar disimulando, deambulando entre mil ideas que no son nada, son cotillón, escenografía. Hay lugares a donde no quiero ir, hay cosas a donde no quiero ir.


jueves, 14 de julio de 2022

 

No le nieguen a mi cuerpo un poco de literatura

Niéguenle un poco de literalidad

Díganme del yuyo que acaricia el alma

aunque no sea la mía

Todo crece en silencio

excepto el río

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Los años y su palmada

condescendiente

en la espalda

me hacen mirar atrás

y atrás hay nada

Soy tangencia, histxria

Eterna cruz y ficción

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No hay realidad

hay condición

Mis pies flotan

arrastrados por el suelo

desarraigado sin duende

Numismática 

de los ojos

Arena

miel y piedra

Sábanas

Significantes

azules del mar

piezas y pizcas

aseguraciones

figuras geoideas 

No mentí. Menté.

No miré. Viré.

No logré. 

Soñé.

No volé. Velé.

No negué. Creí.

No viví.

Quisí.

viernes, 3 de abril de 2020

Esta tarde no camina nadie
siento los huesos como un alambre
entre mi voz y mi boca hay
una distancia impalpable como
esa distancia extendida entre
mi infancia y yo

entre lo dicho y mi oído hay
como un espejismo
algún paralelo universo en que
alguien me entiende o
me hago entender pero
entiendo nada

esta noche las hormigas
hablan más claro
que el mar

esta mañana mis ojos van
frescos son
fruta madura
un pescador asustado se
marea en el cuenco de proa
a popa de mi ojo derecho que
no cesa su llanto




sábado, 30 de noviembre de 2019

Para todo nos imponen
Un concepto.
Por eso lo más difícil
Es romper
Nuestra propia configuración.

No existe el criterio.
Eso es sólo la fuerza
De la opinión
De otros

Otros y opinión
Dos palabras
Que habría que incendiar

Diría Kundera
El hombre no sabe
Ser mortal


domingo, 30 de septiembre de 2018


  Hace cincuentitres personas se murieron doce minutos pero acá estamos, dale que te dale entre dimes y diretes. Portaos bien y tendrán una oportunidad en el paraíso portaos bien y tendrán una oportunidad en el paraíso portaos bien y tendrán una oportunidad en el paraíso.

  Y siempre me cruzo levantado. [chasquido linguopalatal] Siempre me levanto cruzado y en mi puta rueda cambié una vida, mientras ya me siento enfermo y me da silencio, me da muerte.

  Me da muerte y podría decir que sí, Leopoldo: la calle sabe el número exacto de mis remordimientos.

  Por eso como que me corre, por eso me dejo frente a la trampera de la cama. Por eso no nado para salir de la espesura del licor. Frankenstein es el doctor, no la criatura  creatura. Igor nunca existió en la novela. Qué pasó con el homúnculo en Goethe. Si se portan bien –Igor, el doctor, la creatura, el homúnculo- ¿van a tener una oportunidad en el paraíso? ¿Stravinsky la tendría? ¿y yo?

  La vida cuelga del cordón de la eutanasia. Por eso pienso, mirando mi sombra, mi sombra que fuma, por qué se ve tan rojo intenso la brasa del cigarro si es una sombra. Pienso que los reflejos se reflejan, los dibujos se sombrean, las sombras se proyectan, y las máscaras se caen.

  Y no tenemos tiempo. Da igual tener apuro o no, porque no cambia el tiempo. No tenemos tiempo. No en el sentido de que hay que apurarse; no tenemos y no lo vamos a tener porque en sí no lo podemos poseer. Pero si escuchamos “no tenemos tiempo” solo pensamos en que tenemos que apurarnos. Y el que se hace el sabio dice que no hay que apurarse. Pero nada de esto cambia el tiempo. Da igual, a los fines prácticos. Cada paso que damos es una pisada sobre el futuro que a cada segundo es pasado. No existe el presente. Solo el horizonte donde se junta la tierra y el cielo. Más cerca del alba o del ocaso, como sea. Pero por eso es lindo elegir un  bonito paisaje para la vida.


miércoles, 28 de junio de 2017

Paisajismo

El cielo azul, en toda su negritud, va soltando sus estrellas en arpegio. Una silueta de luna perfecta se fue erigiendo desde el mediodía. La astucia del viento roba polvos brillantes de la tierra. Por ahí se ve, a lo lejos, alguna luz mala que grita por su propio cielo. Apenas se tantea un camino escondido entre pajonales secos que lloran a los cactus por un poco de agua. Ningún agua, ninguna rana. Solo alguna que otra cigarra eterna con su canto eterno que calla al acercarse. Se vence al viento la poca vegetación yerma. Pasan las nubes como cardúmenes escapando de algún pez. El frío endurece cada paso y florecen pieses de hielo seco. Humeantes bocas inspiran y expiran un espíritu para cada bocanada. Sangrías largas entre pensamientos y palabras. Si tan solo hubiera por lo menos aunque sea una flor, cualquier flor, para saciarse de néctar, de pétalos, de tallos, de aroma, de algo. O para vaciarse al fin. Vaciarse al fin. Vaciarse.

No hace mecha la mañana, aún. Se alarga la impaciencia, se ensancha, se profundiza, se huele, se vibra.


Pero prefiero morir en el paisaje.

miércoles, 21 de junio de 2017

Suelo

Cuando estaba sobre el techo vi la tentación de saltar, la tentación de saltar como si no hubiera hoy ni mañana. Ah, sí. La tentación de sorber un poco de, sorber un poco de. Ah, sí. Trepé desde el piso a la medianera, de la medianera tuve que dar un salto bastante largo, por encima de la media sombra. Caí sobre un techito de chapa y de ahí estiré los brazos y llegué al borde de la terraza. Todo bien despacito para que alguien me frene, pero no. Parecía todo adelantado y ya en la cornisa todo era cámara lenta. Caí en cámara lenta. Tenía la tentación o la sensación o la mente muerta de tanto sorber el frío que me tomaba todo, me tomaba las manos, me tomaba las piernas los ojos los labios. El frío me tomaba en serio y me acompañaba. La brisa leve que daba sobre mi espalda iba aumentando, iba aumentando aumentando. Me balancié. En mi cuerpo inclinado el pecho se iba adelantando, ya atraído por la gravedad. Que caigo que no caigo que me tiro que me esfuerzo que no escucho todavía ninguna voz que me diga pará. Salté. Solté. Solé. Que me digan lo que mi alma gritó mientras volaba, que sus gritos eran grandes como con quince cuadras de ancho y quince cuadras de largo. Y la profundidad era más que llegar a cada pecho. Que me muero dijeron mis labios, que me vuelo dijo mi espacio. Amalaya. 

Precisiones

Todo. Todo el tiempo. Toda la plata. Toda el hambre. Todo el tiempo. Toda la sed. Todo el poder. Toda la ira. Toda la tarde. Toda la inquietud. Toda la mañana. Toda la noche. Toda la paz.

Alguna idea. Alguna noticia. Alguna remera. Algún gato. Alguna sensación. Alguna materia. Alguna alucinación. Algún átomo. Alguna alucinación. Alguna alucinación.

Ninguna herramienta. Ninguna razón. Ninguna alternativa. Ninguna educación. Ninguna reseña. Ningún material. Ningún ninguneo. Ninguna atención. Ningún alba.

Siempre la sonrisa. Siempre la sorna. Siempre el ocaso. Siempre la rabia. Siempre la siembra. Siempre la cosecha. Siempre el frío. Siempre la intensidad. Siempre fiebre. Siempre la fiebre. Siempre el tren. Siempre. Siempre el óxido.

Nunca la risa. Nunca la visión. Nunca la paciencia. Nunca la nuca. Nunca la disyuntiva. Nunca la disyuntiva. Nunca el reloj. Nunca el pensar. Nunca la tormenta. Nunca la ideología. Nunca la gripe. Nunca la serenidad. Nunca el árbol. Nunca la nuca. Nunca la sirena. Nunca.

Poca ambigüedad. Poca sanación. Poco cariño. Poco de todo. Poco le toco. Poco fondo. Poco prisma. Poca rabia. Poco ademán. Poco sonoro. Poco alérgico. Poco tanteo. Poca tristeza. Poco a la tarde. Poca madrugada. Poca alegría.

Exactamente así. Exacto. Exacto momento. Exacto lo tonto. Exacta la pesadilla. Exacto el salero. Exacto el destino. Exacto tacto. Exacto lo raro. Exacto. Y todo lo contrario. Ex acto. Éxodo exacto. Examen exacto. Temblor exacto. Exacto solamente.

Quizá saltar. Quizá el dormir. Quizá soltar. Quizá la enfermedad. Quizá las plantas. Quizá la brevedad. Quizá la simplicidad. Quizá tener. Quizá la forma. Quizá la oscuridad. Quizá electricidad. Quizá la biblioteca. Quizá la botella. Quizá el bosque. Quizá eso. Quizá la infancia. Quizá la infamia. Quizá es verdad. Quizá la senectud. Quizá antes. Quizá sobre todo.




miércoles, 7 de junio de 2017

Tumba

En ese momento apagué las palabras. Dije la luz. Todo fue todo. Todo fui. Todo mi ser, mi no ser, mi pasado mi futuro. Cuando pude, abrí la puerta hacia el patio. Encendí la luz, apreté las palabras para quedar en silencio con mi jadeo. Subí una escalera, bajé otra, volví al mismo patio. Solté una pregunta que sonó despacito: ¿y ahora?

Ubiqué mis zapatos pegados a unas macetas que había en un rincón. Salté sobre la nube que tenía más cerca. Corrí la cortina de luz y fui bajando de nuevo hasta el patio.

Cuándo o cuando fui sobre la tierra. Cuando o cuándo fui sobre el silencio. De tanta hambre, sueño con el estómago de la resurrección y la materia sobre la meseta de mi cuerpo. Siempre miro las veces que surco la vegetación de la noche y los animales que escapan de todo: de la luz, de las estrellas, de la luna, del atardecer y, con las más de las fuerzas, del amanecer.

Tengo una tumba en el bolsillo y una moneda en el cementerio, o sobre el féretro de la tierna esperanza de volver a la siembra de la imagen que sufre el fuego de la necesidad.

viernes, 14 de abril de 2017

Reflexo

Ah, no me hablés como si supieras;
Envejecés antes que yo.
Tengo que cambiar este espejo
Pero me da charla por qué
Tiene un discurso para mí sobrio
Un discurso para mí alcohol un discurso para mí droga
Un infierno y un discurso para cada madrugada
Tengo que cambiar este espejo que se pone vie-
Tengo que cambiar este espejo que se herrumbra
Que se a(g)ujerea  me a(g)ujerea pozo ciego
A(g)ujero que me hace el café en ayunas
El escabio al día siguiente
El espejo que me arruga me despeina
Que me llena de ojeras
Mi tu espejo
amanecer, tierra, mañana
viñedos de alondras
calandrias de espinas
camelias de humedad
cisternas de miradas
cielos de madera
retamos de cizalla
trampas de humedad
mañanas y astillas;
son siluetas oxidadas, secuencias muertas
que nada tienen de  sentido si te miro

viernes, 27 de enero de 2017

Certeza.

Confusión. Nono. No lo hagamos rimar con desazón no. Rimas baratas bajo la noche que recién empieza. Confusión fiebre de amargo sentir bajo el vaso. La técnica de sobrevivir bajo la botella. Nono. No hagamos rimar con desazón. Esa materia estática i cinética de la noche me subleva sobre la catarata de los sueños añejos. La catarata. Rata. Sorbe un vaso de vino sorbe. Cesó la nave en su viaje hacia la mañana, su viaje de horas apenas. Censé las sonrisas al amanecer pero todas muertas desde el crepúsculo del alba. La mañana tibia sabe a lo que siempre está frío. La verdad renace sobre el techo de paja y el cielorraso de machimbre de pino berreta. Soltá la fiebre liberá la fiebre. Ya no hay balcón que deje entrar tanto oxígeno. Ya no sé en qué calle me encontraba con ella para coger durante toda la noche. Ya no sé en qué calle el día se despedía mientras ejercíamos la drogadicción ya no sé.
Suelto suelto la lata. La lata cae sobre la calle, la pisa una bicicleta y se pincha la rueda. Premoniciones de una noche que va a terminar sin empezar. Premoniciones de una pastilla que te hace despertar a las cinco de la mañana y aunque el fernet las pastillas la soledad la compañía la noche está perdida el opúsculo del ocaso del alba. Siente la fiebre que la dejan soltar que la dejan flotar. Ya no siente nada la sensación. Sexo. Sexo sexo. Mío tuyo. El mío tuyo el  tuyo mío horrible. Sanación sanación . El crepúsculo del opúsculo del alba en el atardecer de las cinco y pico de la mañana. Mañana seremos lo mismo porque mañana es hoy es tomar el bondi a las tres de la tarde domingo y la melancolía a flor de piel la melancolía que explota la melancolía de la tarde ya tan cerca ya más cerca del atardecer que de la consciencia. Ya más ya más jamás.
Jamás otra vuelta de tuerca ya más no pastillas ya más no sexo en el sillón ya más no sonrisas ya más. Alfabetizar la tristeza para que sienta la verdadera razón de la melancolía que no existe pero se la cree. Ah, ah. Placer de las noches que pasaron, solo que pasen sirve para evaluarlas y soñarlas y sentirlas porque estaba todo muy mal para sentir algo pero autómatas felices autómatas felices. Las sensaciones del opúsculo del ocaso al amanecer en la niebla, en toda la niebla que puede haber en enero en buenos aires. En toda la niebla que puede haber en toda la sobriedad del cítrico el sábado a la noche cuánto podría ser. Ah, ah. No sabemos por qué las palabras van una tras otra. Por qué Nietzsche sabe que no hay que rendirse a la seducción de las palabras. Por qué no, forro. Por qué no.
Toda descuajeringada toda desgajada toda sulfurada eras lo mejor de la noche querida insignia de la mañana. Por qué amanece tan temprano cuando es mejor que sea la noche larga como como.
Ah  vos tenías tenés respuesta a todo. Es tan divertido saberlo y no saberlo saber que está y poder resistirse. Es tan divertido.
El que manejaba ese colectivo a las tres de la tarde se habría acostado a las tres de la mañana estoy preguntando. Será que somos lo mismo en todos lados estoy preguntando. Será. Todo lo que pueda ser merece un respeto porque no todo va a ser no dejaremos que todo sea no debemos. No todo debe ser. Hay que luchar constantemente contra lo que no debe ser porque fluir es poético pero hay que pelear todo el tiempo.
Ah confusión gracias mañana gracias hoy gracias mañana. No sabés lo que es la melancolía el domingo a las ocho de la noche pero te acompaño porque ya la olvidé así sin comas sin respirar sin lentitud todo a velocidad todo al compás del pensar no tomo nunca más hasta las nueve todo todo me tomo todo.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Desierto

Amás, a eso se remite todo. Si está bien o si está mal si te da resultado si te da pena si te da. A si tu condena es amar o si amás estar en condena. Todo se remite al amor. A lo mejor o a lo peor, al placer o al placar, el encierro.  Desde el amor más barato al más valioso desde lo mundano a lo inmundo ¿o serán lo mismo? Tan así como el bicho que camina entre estas palabras.
Qué es lo que terminamos en la vida. Una botella de cerveza, un plato de fideos, la jornada laboral, un curso, una carrera universitaria. Una relación con alguien, el tipo de relación con alguien. Mientras memoricemos estamos condenados a mantener las relaciones con las cosas, con los humanos, con los que fueron con los que son. Funesto el memorioso.
Vengo a cararrotearla para vos. Vengo a saber si qué. De cierto no hay nada más fuerte que tus rechazos protocolares. Tu brusca lúgubre brusquedad. El no como hace un tiempo lo tenía atragantado en las venas ahora lo veo revoloteándote remoloneándote. Tu enorme desierto. Tu rechazo. Vas a morir sin que te asesine, sin asesinarte te voy a matar y vas a la cárcel vos. Oh, para mí no es un placer. No es nada. Nada. Desierto tu palabrerío opulento, tu suave burda torpe terquedad tu no.
Desierto. De cierto no hay nada. De cierto; nada. Desierto el abismo donde ya no se busca una respuesta exacta, solo la posibilidad de encontrar algo.  Se busca la búsqueda, lo fuera del desierto.